1.29.2011

fin de jeu

momentum 35

a.- ¿Por qué no has cogido el teléfono?
b.- ¿Para qué? ¿Para que te explicaras?
a.- ¿Y para que si no?
b.- Tú siempre eligiendo la ocasión para las explicaciones, pero ahora soy yo la no quiere escuchar.
a.- Ya no sé cómo llevarte.
b.- ¿Y tú eras el que me aconsejaba "déjate llevar, verás que bien"?
a.- Yo no lo decía así.
b.- Sí que me lo decías así. Entre beso y beso. Siempre estaba esa maldita frase entre nosotros cuando nos abrazabamos. Déjate llevar, laisse-toi aller. La odio. Ya sabía yo que al final me ibas a pedir algo a cambio. Todo eran halagos online...
a.- Te equivocas.
b.- No. No me equivoco. Y no me uses más clichés para la ocasión. Bájate del púlpito que aquí estamos los mortales. A los que la vida les cuesta. A los que nos cuesta vivir.
a.- Yo te quería hacer tu vivir más facil.
b.- Era tal el torrente de tus cuidados que creí incluso que me estabas descuidando. Laisse passer. Fin du jeu. Como ves, yo también se usar frases para la ocasión, y sin conectarme. Cara a cara.
a.- He apostado mucho por ti.
b.- Pues lo siento. Mala suerte. Has perdido. Yo no podía correr a la velocidad que tú pretendias. He sido lenta. Tal vez fui torpe. Y lo peor de todo es que ni siquiera te puedo recompensar de la forma que a ti te gustaria.
a.- Te estás destruyendo.
b.- ¿Tú crees? Yo pienso que todo lo contrario. Así más bien me reconstruyo. Que te quede claro que no me has salvado. Tal vez pueda haya sido yo la que te ha salvado a ti. Piénsalo. Tú eras el interesado, no yo. Y ahora deja que todo fluya, por favor, y no te vayas a interponer en mi camino porque te apartaré.
a.- No tienes piedad. No eras así cuando te conoci.
b.- Porque sólo conocias de mi mis palabras. Y así todos somos estupendos. Pero estamos hecho de carne y hueso. No podemos estar toda la vida metidos en una pantalla. No podemos ser parte de tu menu. No soy tu árbol de navidal al que puedas encender y apagar a tu antojo. La navidad no dura todo el año.
a.- Esto es insostenible.
b.- No me seas melodramático. Ahora no tienes la cámara delante.
a.- Mira quien fue a hablar.
b.- Aunque yo te haya dicho mil veces que mi vida es como una película, era sólo una forma de hablar.
a.- Me apetece estar contigo.
b.- Te apetece. Tú y el singular. Vente al mundo de los mortales. Pero te advierto que aquí nos toca vivir un dia tras otro, con sus nubes, con su lluvia y con 40 grados a la sombra. La semana tiene 7 dias, amor, y para ti sólo existen los fines de semana.
a.- Nos lo pasabamos bien, ¿o no?
b.- Claro. Jugando a las casitas y el resto de los días, si te echo en falta, te admito y si no, apago -te apago- y me acuesto, ¿no, cariño?
a.- No quiero convetirme en alguien...
b.- ¿...como yo? ¿Y qué tiene eso de malo? ¿Que tienes que asimilar que las burbujas estallan? ¿Que alguien te puede decir un NO sin remordimientos? Vente con nosotros, con los mortales, pero si te encuentras conmigo no vayas a besarme.
a.- Te dije que me iba a tomar un tiempo.
b.- Y te advertí que cuando tu tiempo se acabara, puede que empezara yo a tomarme el mío. Fin de partida. ¡Taxi!
a.- Yo...
b.- ¡Suéltame! Yo ya me he desconectado. ¡Taxi!
oscuro