2.11.2011

la bocca mi bacciò tutto tremante






momentum_ 34


a o b está leyendo un libro antiguo. Levanta la vista con la última frase que ha leído en su mente, se abstrae, imagina y habla...

Mi bacciò tremante, temblando... Temblando me besó... El, todo él, mientras mis dedos
temblaban, mientras mi vientre en pie de guerra sufría gozoso por ser invadido. Y yo era llena de gracia por ser asediada.



La bocca mi bacciò tutto tremante... la bocca mi bacciò... tutto.. ¿Quién? El, ¿quién si no?  Y tú, todo tú, sobre mí, tomando impulso... embistiendo... fiera, feroz, tremante... temblando entraste en mí y me llenaste, y borraste de mi vida mil pecados; y yo fui concebida, y te hice al fin mi prisionero. Y me dijiste: Quédate ahí; ¿para qué? Te pregunté, para que tus piernas sean la antesala, para que me encierres en tu cárcel. Y yo te obedecí, y te quedaste dentro, sin rechistar... Y temblabas, tutto tremante; y me besaste, ávido de una condena; y el cielo bajó hasta mi frente, y lo rozaste; y el infierno subió hasta mi espalda, y no hubo duelo; y el cielo y el infierno se disputaron mi alma, y tú se la entregaste, sin consultarme, y por ello te condeno, como tú me pedías... Y tanto te conmovió que me besaste, tutto tremante... y él... ¿Quién? El, ¿quién si no? Quello che la bocca mi bacciò tutto tremante...


a o b vuelve a su lectura con satisfacción.