
12.22.2011
12.21.2011
momentum_9 Si pasan las horas/se passam as horas (portuguese version)

a ou b.- Se passam as horas e não marcas o meu número, se passam os dias e te esfumas sem mais nem mais, se vai passar o que tem que passar, deixa que passe o quanto antes. Que me quero concentrar e olhar para onde se puder olhar. Onde seja fácil, onde se me abrace intensamente e não com a intensidade medida. Onde se possa descansar com o relógio enterrado, e os que se foram, os que foram, bem enterrados. Se vai passar o que tem que passar, por favor, faz com que passe o quanto antes. Que quero dormir e talvez sonhar, que quero descanso sem medida e não o sono sobressaltado que de nada serve. Se vai passar o que tem que passar, avisa o quanto antes para contar desde o princípio outra vez. Para não ficar na metade do nada, pois os números, já se sabe, são tão infinitos...
Trad. Joao Alves
de la obra ©DEADLINES de carlos herrera carmona
Si va a pasar lo que tiene que pasar, por favor, haz que pase cuanto antes. Que quiero dormir y tal vez soñar; que quiero descanso sin medida y no la duermevela que de nada sirve.
Si va a pasar lo que tiene que pasar, avisa pronto para contar desde el principio otra vez. Para no quedarme en mitad de la nada, pues los números, ya se sabe, son tan infinitos...
12.18.2011
crítica HOMOTEXTUAL_adrián figueroa_TNT atalaya. sevilla. 18 dic.

Adelanto de mi crítica "Eroticidad y denuncia" sobre esta pieza. En breve, el artículo al completo en http://www.masteatro.com/
"... recién llegado de su gira española (Bilbao+Madrid) Figueroa tensa músculo, tensa mirada y su despliegue semiótico hace blanco en la butaca del espectador. El tag de su danza: Que tu mente no traicione el inconsciente.
La eroticidad se alía con la causa. El público es interrogado, pues Figueroa nos convierte en cómplice y culpable de la materia que denuncia y anuncia. El bailarín se mezcla con nosotros para que su cometido se propulse desde el epicentro del patio de butacas. Según nos cuenta él mismo en camerinos: “El público es el otro 50% de toda esta creación“.
Las contradicciones que va desparramando -…soy agnóstico, pero rezo en los aviones / soy bisexual, pero asexuado…- mientras las embellece con sus movimientos, nos hace sonreír por lo ingenuas al tiempo que nos deja tocados -he ahí la cuestión- por lo atinadas. Nos demanda si es provocador, y enmudecemos; nos acusa, nos selecciona con sus dedos vibrantes, como su coreografía- y volvemos a enmudecer. Su baile no sólo remueve el papel triturado con el que alfombra y desalfombra la escena -nunca el papel ha sido algo tan líquido… "
La eroticidad se alía con la causa. El público es interrogado, pues Figueroa nos convierte en cómplice y culpable de la materia que denuncia y anuncia. El bailarín se mezcla con nosotros para que su cometido se propulse desde el epicentro del patio de butacas. Según nos cuenta él mismo en camerinos: “El público es el otro 50% de toda esta creación“.
Las contradicciones que va desparramando -…soy agnóstico, pero rezo en los aviones / soy bisexual, pero asexuado…- mientras las embellece con sus movimientos, nos hace sonreír por lo ingenuas al tiempo que nos deja tocados -he ahí la cuestión- por lo atinadas. Nos demanda si es provocador, y enmudecemos; nos acusa, nos selecciona con sus dedos vibrantes, como su coreografía- y volvemos a enmudecer. Su baile no sólo remueve el papel triturado con el que alfombra y desalfombra la escena -nunca el papel ha sido algo tan líquido… "
12.17.2011
crítica VERANEANTES_Kamikaze prod_teatro de la abadía. Sevilla. 17 dic.

Extracto de mi crítica "VERANEANTES: Se tensó el arco", para http://www.masteatro.com/ sobre este obra.
http://www.masteatro.com/critica-de-veraneantes
"...Tengo predilección por aquellos personajes que dan sus últimas bocanadas en el escenario por no contar ni con su propio conflicto al que agarrarse; admiro la dramaturgia que sólo me muestra la punta del iceberg del desencanto o de un existencialismo taimado o que sólo me deja con el logos interruptus. Soy de aquéllos que aún piensan que los personajes puedan estar fabricados a nuestra imagen y semejanza, o que la escena sea espejo cóncavo y convexo de lo que nos tumba y retumba; o que esos mismos personajes disparen, se escabullan y nos velen tanta información que seamos meros voyeurs con un único billete de ida; o que el buclage que comenta Michel Vinaver, en lo que al diálogo teatral se refiere, pueda ser la única y triunfal base de esta pieza. Hoy he visto algo por el estilo en el Central hispalense.
Del Arco juega estas cartas, pero su reparto ha establecido de antemano las reglas. Tal vez la intención de la mano que mece esta cuna junto al mar prefiera quedarse tras el biombo. Sea como fuere, me arrastra más el ruido y la furia de los/las intérpretes, que la capacidad de aquella mano, pues es sabido que los puentes han de temblar para que la tensión no los quiebre..."
Del Arco juega estas cartas, pero su reparto ha establecido de antemano las reglas. Tal vez la intención de la mano que mece esta cuna junto al mar prefiera quedarse tras el biombo. Sea como fuere, me arrastra más el ruido y la furia de los/las intérpretes, que la capacidad de aquella mano, pues es sabido que los puentes han de temblar para que la tensión no los quiebre..."
12.11.2011
crítica SALOME. UN CUENTO SINIESTRO. 10 dic sevilla. TNT.

http://www.masteatro.com/critica-de-salome-un-cuento-siniestro
un extracto de mi crítica:
"Para la burguesía de la época, la máxima de Luigi Pirandello, aquélla de que al espectador hay que meterle el dedo en el ojo, no resultó del todo desencaminada. Otro cantar somos nosotros, el público de hoy en día, más emparentados con los hollow men de T.S. Eliot, quienes, aunque aparentemos mucho, volvemos a estar igual de huecos, al menos en lo que al Amor se refiere. El autor que firma este cuento siniestro hace caso omiso a Eliot y se decanta por Pirandello, pero en vez de dedo usará un cincel ardiendo. Como Dios manda.
Salomé, el personaje que encarna y descarna notablemente Beatriz Ortega, retoma la fierezza de la palabra para rellenarnos dicha oquedad. Salomé denuncia a (San) Juan, lo mantiene en un potro de tortura y le reclama, le suplica, le pide explicaciones, se las da, se las quita, se las devuelve en forma de cantares en su cabaret gótico y subterráneo. No importa que Juan sea invisible. Ella lo materializará a base de puyas, de versos, de diálogos a cuatro voces, que hacen corpóreo al verdugo de su corazón. Aunque estemos sentados a su mismo nivel, la actriz nos pasea por las cañerías del no-amor, ésas que se atascan cada vez con más frecuencia y que sólo el Teatro cuenta con el poder de sanearlas..."
Salomé, el personaje que encarna y descarna notablemente Beatriz Ortega, retoma la fierezza de la palabra para rellenarnos dicha oquedad. Salomé denuncia a (San) Juan, lo mantiene en un potro de tortura y le reclama, le suplica, le pide explicaciones, se las da, se las quita, se las devuelve en forma de cantares en su cabaret gótico y subterráneo. No importa que Juan sea invisible. Ella lo materializará a base de puyas, de versos, de diálogos a cuatro voces, que hacen corpóreo al verdugo de su corazón. Aunque estemos sentados a su mismo nivel, la actriz nos pasea por las cañerías del no-amor, ésas que se atascan cada vez con más frecuencia y que sólo el Teatro cuenta con el poder de sanearlas..."
12.10.2011
reseña de OYE YOE de manuel cañadas. endanza. sevilla. 9 dic.
http://www.masteatro.com/critica-de-oye-yoe-sindrome-de-ausencia"... Siempre ando citando a los grandes para sustentar mis palabras y que de esa forma, si caen, lo hagan sobre una red segura que las amortigüe. Sin embargo, esta vez, y con la venia de los grandes, yo, minúsculo autor, haré uso de aquéllas que expresa uno de mis últimos personajes para emparentarlo con este Yoe que Manuel Cañadas nos asoma. Y digo asoma, puesto que lo de ayer se denomina work in progress, algo así como “asómate a mi laboratorio donde ando investigando con mis brazos, con mis piernas, con mis/las sensaciones, con flecos de sonido urbano, con voces/gritos/susurros en off; a media luz y con toda la luz posible, con elementos y sin ellos, para que seas testigo de lo que estoy creando para un futuro, para que seas consciente de lo orgánico, cambiante, sutil que puede llegar a ser la dedicación de un bailarín y su recorrido en zig-zag desde el germen hasta el fruto....”.
12.04.2011
crítica LA VIOLACION DE LUCRECIA_por nuria espert. teatro lope de vega.sevilla.4 dic

en breve, mi crítica al completo donde siempre, en http://www.masteatro.com/
un adelanto:
"... Tomaré como testigo mis propias palabras, las que usé ayer para hablar de Rafael Alvarez El Brujo y les daré hoy y ahora género femenino para comenzar esta opinión: Espert: actriz y verbum.
Ambos, cada uno en su cuerda, entonan el himno a la Palabra, y la audiencia, ensimismada, sigue y persigue lo que la Palabra descubre, encubre o bombardea. Ayer, en el Teatro Quintero, relajación en la butaca; hoy, en el Teatro Lope de Vega, agazapados por lo que pueda pasar. El terror se aproxima invitado por la Espert y ésta, tan sólo escudada por el legado del bardo anglosajón -alto signo viviente- nos regala este cuento gótico antes de dormir. Si ayer el laberinto del monólogo de El Brujo nos sorprendía con chanzas e ingenio, hoy la escena es una presa a punto de estallar. La Espert, en una multiplicidad de egos y ánimas, se empeña en tapar la grieta, se esfuerza por prevenir lo irreparable; nos acucia con el verso, nos anima a que entre todos retardemos la truculencia de Tarquino quien, despechado por haber sido necio e incrédulo, viola a Lucrecia para después darse caducos golpes de pecho. Un alto en la odisea: oímos el ultraje, sentimos cómo la dama es mancillada, aunque sólo los alaridos, los empujes de dos bestias, una herida, ella, y un hiriente, él, anegando la sala. La Espert tensa el arco aún más. Ella misma, experta arquera, se encarga de escenificar duelo, lamento, moral y muerte.
Los diálogos agresivos se vuelven una absoluta reivindicación. La actriz se sumerge en un postulado en defensa de Lucrecia. Se desgañita, esgrima, exuda poesía; a veces la naturaliza -con esmero siempre- a veces esa palabra-daga haría daño al propio Shakespeare quien aplaudiría de puro gozo: sólo autor y actriz se comprenderían en este misticismo… ".
Ambos, cada uno en su cuerda, entonan el himno a la Palabra, y la audiencia, ensimismada, sigue y persigue lo que la Palabra descubre, encubre o bombardea. Ayer, en el Teatro Quintero, relajación en la butaca; hoy, en el Teatro Lope de Vega, agazapados por lo que pueda pasar. El terror se aproxima invitado por la Espert y ésta, tan sólo escudada por el legado del bardo anglosajón -alto signo viviente- nos regala este cuento gótico antes de dormir. Si ayer el laberinto del monólogo de El Brujo nos sorprendía con chanzas e ingenio, hoy la escena es una presa a punto de estallar. La Espert, en una multiplicidad de egos y ánimas, se empeña en tapar la grieta, se esfuerza por prevenir lo irreparable; nos acucia con el verso, nos anima a que entre todos retardemos la truculencia de Tarquino quien, despechado por haber sido necio e incrédulo, viola a Lucrecia para después darse caducos golpes de pecho. Un alto en la odisea: oímos el ultraje, sentimos cómo la dama es mancillada, aunque sólo los alaridos, los empujes de dos bestias, una herida, ella, y un hiriente, él, anegando la sala. La Espert tensa el arco aún más. Ella misma, experta arquera, se encarga de escenificar duelo, lamento, moral y muerte.
Los diálogos agresivos se vuelven una absoluta reivindicación. La actriz se sumerge en un postulado en defensa de Lucrecia. Se desgañita, esgrima, exuda poesía; a veces la naturaliza -con esmero siempre- a veces esa palabra-daga haría daño al propio Shakespeare quien aplaudiría de puro gozo: sólo autor y actriz se comprenderían en este misticismo… ".
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